miércoles, 20 de julio de 2011

Remontando...

La increible sensanción del sol sobre la piel...sumergirme en agua hasta quedarme sin aire...los pies descalzos caminando sobre el verde...sobre la arena...el olor a trigo recien cosechado entrando por las fosas nasales...la lluvia en la cara...el calor del fuego en las manos...que me den besos que pinchan...sus voces...utiliza la imaginación...empezando a remontar...

15 comentarios:

  1. qué felicidad de post!! de sensación de alegría, de libertad, de verano...

    me encanta leerte así... y con estos posts, esos días, los recuerdos que te acompañan otros días así.. un poquito cada día, ser tú otra vez

    besos guapa!

    (por cierto, apúntate al concurso de decoratualma.. a fin de cuentas hay muuuuchas más cosas..y todas chulísimas y sino me lo regalas a mi si te toca jeje)

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  2. ... que es gerundio.

    El sol hace mucho. Y dejarse calentar por el sol de la mañana es preludio de buen día.

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  3. Me alegro un montón que empieces a remontar....¡Vuela cielo, vuela sin miedo!

    Mil besos cariñosos....

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  4. no sabes cuánto me alegro! todo lo que baja sube! verano, aire libre...libertad! a disfrutarlo...

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  5. Me encanta!!!! Un besito muy gordo, y sigue remontando.

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  6. Me encanta... da la sensación de verano en el campo :-)
    Un abrazo !

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  7. Pues que disfrutes del vuelo...
    Un abrazo.

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  8. Al final siempre sale el sol..no sabes cuanto me alegro de que empieces a volar otra vez...

    Millones de besos guapaaaaaa...

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  9. El sol tiene poderes mágicos. ¿Ves? Por eso no podría vivir en el norte, aun con lo muchísimo que me gusta ;)

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  10. La luz al final del tunel...casi siempre es una cuestión de tiempo, me alegro mucho por tu remontada, un abrazo Girl.

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  11. De todos los pozos se puede salir cuando se enciende la curiosidad por saber lo que esta pasando fuera.

    Lei esto en un libro y se me quedó grabado.

    Muchos besos.

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  12. Escucha esta. Quería contársela a alguien, y quien mejor que tú, donde mejor que en tu blog. Y esta historia es pertinente con el post, lo prometo. Sensaciones sonoras. Va de eso. Fue el otro día, en La Carballeda, en Orense, en mi viaje de trabajo. Debo caminar una cierta distancia por un paraje deshabitado y para llegar a mi objetivo tengo que atravesar una zona de matorral. Alto, más de metro y medio de talla media sin duda. Denso. A veces agobiante. Gracias a Dios apenas hay especies punzantes. Algún tojo aquí y allá, pero son fáciles de identificar, a pesar de que ya perdieron su flor de color amarillo limón. El resto son helechos, que me indican las rutas por las que puedo avanzar más rápido. Brezos de flores con colores ferresos, como si sus diminutos ramas estuvieran fueran de metal y estuvieran ramillos florales se hubieran oxidado. Y retamas. No se que variedad. Hay bastantes especies. Pero no importa. Son altas. Las puntas de las ramas llegan a la altura de mi cabeza, de mi rostro, e incluso la superan. Es importante este dato porque cuanto atravieso las zonas del matorral donde abundan las retamas escucho algo insóliito. Son decenas de pequeños crujidos cada segundo. No sabría describirlo. Quizás como el ruido que haría una pipa de melón seca si estuviera vacía y la aplastaras con la yema del dedo. Un cri bajito pero perfectamente audible. En lo primero que pienso es en insectos. Tengo grabada en la memoria la narración de un profesor universitario, en la que nos explicaba como en los eucaliptares infestados por Phoracantha semipunctata, un escarabajo que cuando es oruga se come vivo al árbol, podía oirse perfectamente el ruido de la plaga machacando el bosque. Es algo así, pero con crujidos más diminutos, menos terroríficos, casi amistosos. Me acerco a las retamas a ver si identifico a los causantes de ese casi silencio atronador y no veo nada. Pero me fijo en que las retamas echaron fruto hace tiempo. Unas pequeñas legumbres ya maduras, precísamente del tamaño de una pipa de melón, y que muchas de ellas muestran hendiduras por las que la planta ha soltado la semilla. Sigo avanzando hasta una línea de tren que debo atravesar. Lo hago en del otro lado de vía hay más matorral. Allí también escucho los crujidos. Es a la vuelta cuando lanzo la tesis que más me convence: se trata del ruido de las legumbres al quebrarse, de las vainas al abrirse. Si, estoy casi convencido. Ruido que propala la vida, ya que al producirse la simiente cae al suelo. Lejos ya de preocuparme comienzo a apareciarlo. Nunca había escuchado nada así. Constamente la vida te sorprende. Tan difícil explicarlo. El mundo está hecho para que lo procesen los sentidos y el sentimiento nos lo explique. El olor de las cosas, su textura. Incluso su sonido. La voz de las retamas. Quien sabe si el de las hadas que pueblan aquellos parajes remotos. Yo también remonto. Algo nuevo. Algo que no sabía. Un regalo.

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  13. Me encanta Girl...
    Utiliza esa imaginación de la que hablas para poder seguir disfrutando de esos momentos que te hacen sentir que remontas,que disfrutas...que esas sensaciones que hacen que remontes son solo una parte de lo que puedes llegar a disfrutar y sentir bienestar.

    Ánimo guapa!! sigue así.

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